El análisis lingüístico: una ciencia forense – Sheila Queralt

Introducción

La investigación lingüística en el contexto forense cumplirá muy pronto medio siglo desde su inicio en 1968 en Reino Unido con la realización del estudio del lingüista Jan Svartvik (1968), titulado «The Evans Statements: A case for Forensic Linguistics». La consolidación de esta disciplina ha sido progresiva hasta la aparición de la “evidencia digital o prueba electrónica”. Este nuevo tipo de prueba ha disparado el número de casos en los que se requiere del conocimiento de un lingüista forense para analizar este tipo de pruebas. En la mayoría de los casos nuestra presencia es imprescindible puesto que otras periciales más tradicionales como la informática o la caligráfica no son posibles. La primera, por el uso de navegadores como Tor para proteger el anonimato; y, la segunda, porque cada vez más se abandona la escritura manuscrita por la escritura digital en redes sociales.

Definición y ámbitos de actuación

La lingüística forense se ha descrito tradicionalmente como la interfaz entre la lengua y el derecho y se dedica a la aplicación de los conocimientos lingüísticos en contextos judiciales. La lingüística forense se divide en tres áreas principales, según Gibbons y Turell (2008): lenguaje jurídico, el lenguaje judicial y el lenguaje probatorio o evidencial.

En primer lugar, el lenguaje jurídico aborda el estudio de la comprensión y la interpretación de documentos legales y administrativos como pueden ser leyes, contratos de tarjetas de crédito, contratos de compañías telefónicas o cláusulas presuntamente abusivas. En segundo lugar, el lenguaje judicial analiza el discurso en los diferentes escenarios judiciales como puede ser en una comisaría de policía o en un juicio. Se puede estudiar el lenguaje utilizado por los policías, los testigos, el juez, los letrados e incluso los intérpretes. Finalmente, el área del lenguaje probatorio o evidencial. Es en esta área donde se centra la mayoría del trabajo pericial, sobre todo, en los campos de la atribución de autoría, la detección del plagio, la identificación de locutores y el análisis del discurso para determinar acoso, amenaza, coacción o injurias. Sin embargo, la tarea de un lingüista forense no se limita exclusivamente a proporcionar pruebas en casos judiciales, también puede ofrecer asesoramiento a efectos de investigación o contribuir a la obtención de pruebas (Coulthard, Grant, & Kredens, 2011) como sucede en la mayoría de las ocasiones en la construcción de perfiles lingüísticos para determinar un círculo de sospechosos.

La lingüística forense en el mundo real

La construcción de perfiles lingüísticos es necesaria en multitud de casos con un grado de gravedad muy distinto. Se analizan desde escritos en una comunidad de vecinos, escritos anónimos de empleados difamando la empresa, hasta grabaciones para determinar el perfil sociolingüístico del sospechoso terrorista. El perfil sociolingüístico más conocido y actual sobre esta última situación se halla en el caso del asesinato del periodista James Foley, asesinado por un militante yihadista enmascarado del Estado Islámico en Irak en 2014. El perfil fue realizado por expertos antiterroristas y lingüistas forenses de los servicios secretos de Gran Bretaña y Estados Unidos y determinaron que se trataba de una persona de origen británica con acento tipo cockney propio de una persona de origen extranjero criada en Londres.

Un caso muy cercano sobre la aplicación de la lingüística forense para la identificación de locutores es el caso de Òscar Sánchez, al cual se le acusaba de ser un narcotraficante de la mafia italiana. En este caso los peritos pudieron concluir que el hablante de la grabación criminal no era el sospechoso Òscar Sánchez, puesto que los hablantes poseían variantes dialectales del español diferentes. En el caso de Òscar Sánchez utilizaba una variante peninsular y el hablante de la grabación criminal utilizaba una variante sudamericana propia del dialecto uruguayo (Cicres & Gavaldà, 2014: 65).

Los casos de detección de plagio se dan en una variedad muy amplia de contextos: plagio entre novelas, libros de texto, artículos periodísticos, catálogos comerciales (ver, por ejemplo, la Sentencia TS 64/2017 de 2 febrero) o en canciones. Este año salió la noticia de un presunto plagio en la canción titulada “La Bicicleta” interpretada por la cantante Shakira. El juzgado de Primera Instancia de Madrid admitió a trámite la demanda por plagio interpuesta por el compositor y productor cubano, Livam y su editora Maryla Dianik Romeu (MDRB Music Publishing) contra Sony Music Publishing Latina, Carlos Vives, Shakira, Andres Eduardo Castro y otras nueve productoras. Un catedrático de composición señaló que ambas canciones compartían “el mismo ritmo y la misma línea melódica” en una frase y parte del coro. Años atrás, la lingüista forense M. Teresa Turell participó en el caso entre la canción Aserejé y Rapper”s Delight. La perito lingüista forense concluyó que la utilización de Rapper’s Delight se limitaba al estribillo y que era introducido en Aserejé para formar una obra nueva. También determinó que la forma adaptada de este estribillo se inscribía en la trasgresión del signo lingüístico, ya que los sonidos transmitidos carecían de sentido en español. Finalmente, que el uso del estribillo de Rapper’s delight constituía un caso de parodia (Civil JM 1327/2007 de 13 de Enero de 2010).

El análisis de textos para determinar el perfil sociolingüístico del autor se realiza tanto en escritos “más tradicionales” como en códigos de virus o mensajes de rescate de datos de programas maliciosos como Wannacry. En este caso el mensaje de rescate se tradujo a 28 lenguas. Analizando las traducciones el investigador puede obtener información de la lengua de origen del mensaje. Una vez determinado el grupo de hackers por parte de la investigación judicial, el lingüista puede realizar una comparación entre el mensaje de rescate y los textos de los sospechosos y determinar el autor más probable.

También se realizan periciales sobre el análisis del discurso para determinar si se ha producido amenazas, por ejemplo, en casos de Mobbing; coacciones en casos de ciberbullying; abusos de menores o incluso injurias en redes sociales. Recientemente, se sentenció al compositor y cantante español, César Strawberry por delito de apología del terrorismo debido a 6 tuits que publicó en la red social Twitter. En este tipo de casos el lingüista forense aplica las técnicas del análisis del discurso y no solo analiza el contenido del tuit sino que valora el mensaje en contexto interno y externo del texto y, de este modo, también es posible determinar la intencionalidad del mensaje.

Un campo de actuación no tan conocido es la evaluación de traducciones o interpretaciones para determinar si la interpretación ha podido repercutir en la percepción del testigo por parte de los distintos agentes judiciales o para discernir si se ha producido la traducción o interpretación de un término de forma incorrecta. Este es el caso de las traducciones que se realizaron en base a unas transcripciones en los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid. En este caso, fue necesario que un experto aclarara que en lengua árabe se utiliza el sustantivo “grupo” no necesariamente para referirse a organización y que la estructura “los jóvenes” se utiliza de forma muy frecuente y no implica que sean individuos conocidos para el hablante. Estas puntualizaciones por parte del experto, permitieron al Tribunal concluir en la sentencia (AN 65/2007 de 31 Octubre de 2007) que no se podía probar que el contenido de las conversaciones fuera incriminatorio.

Finalmente, otro ámbito de actuación son los litigios en propiedad industrial de marcas registradas. En estos casos el lingüista forense informa sobre el potencial distintivo de las marcas, la posibilidad de confusión y también sobre la corrección o decoro de la marca. En 2010, una empresa alemana lanzó al mercado un reproductor llamado àPod y fue aprobado por la Oficina Española de Patentes y Marcas. Apple contactó un perito en lingüística forense y pudo demostrar que el riesgo de confusión era de entre el 70-80% y se procedió a la nulidad de la nueva marca.

La lingüística forense en la ficción

Cada vez es más frecuente la aparición de la pericial lingüística en televisión. Recientemente, se ha emitido la serie Little Boy Blue de la cadena ITV en Reino Unido. Esta serie está basada en la historia real del menor de 11 años, Rhys Milford Jones, asesinado en Liverpool (Reino Unido) en 2007. El actor Howard Crossley representa al lingüista forense Peter French el cual aportó su testimonio como experto en fonética y acústica.

La serie Mentes Criminales incluso incluyó en las temporadas 8 y 9 un personaje, la Dra. Alex Blake, profesora de lingüística forense en la Universidad de Georgetown. En la nueva edición de Mentes Criminales: Sin Fronteras encontramos la construcción de un perfil lingüístico en el episodio 9 titulado “La alcahueta” de la temporada 1.

Un último ejemplo aparece en la serie Castle. En el episodio 4 “La fan número uno” de la temporada 6 se realiza una comparación forense de textos escritos con fines de atribución de autoría en mensajes de texto.

Para concluir, me gustaría destacar el interés creciente e incesante de esta disciplina por parte de la sociedad civil, de los grupos de investigación, así como de los cuerpos policiales. Todos ellos perciben esta disciplina como una de las disciplinas clave en los próximos años para investigar los delitos cometidos en el entorno digital. No obstante, se necesita que este interés sea compartido por los entes académicos y políticos para que se invierta en investigación y se puedan ofrecer metodologías más pioneras, que vayan en consonancia con la rápida evolución tecnológica.

Sheila Queralt

Directora del Laboratorio SQ-Lingüistas Forenses y miembro del Grupo Académico ILFE

 

Referencias

Cicres, Jordi. (2011). Transcripció i autenticació de gravacions en contextos judicials. Llengua, societat i comunicació, (9), 26-32.

Cicres, Jordi; Gavaldà, Núria (2014). «La lingüística forense: la llengua com a evidencia». Revista de Llengua i Dret, Journal of Language and Law (núm. 61), 60-71.

Coulthard, M., Grant, T.; Kredens, K. (2011). Forensic linguistics.

Gibbons, John; Turell, Maria Teresa (eds.) (2008). Dimensions of Forensic Linguistics. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.

Svartvik, J. (1968). The Evans statements: a case for forensic linguistics. Gothenburg Studies in English, 20.

Sentencias referenciadas

España. Civil Juzgado de lo Mercantil (Sección 6) 1327/2007 de 13 de Enero de 2010.

España. Audiencia Nacional (Sala de lo Penal, Sección Primera), 65/2007 31 Octubre de 2007.

España. Tribunal Supremo (Sala 1ª, de lo Civil) 64/2017 de 2 de Febrero.

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