Emoción y violencia de género y doméstica: lo que las leyes evocan – María Ángeles Orts Llopis

Resulta obvio subrayar la relevancia que poseen hoy las leyes de la violencia doméstica y de género en nuestra parte del mundo, pero, más específicamente, la actualidad que en España ha adquirido la Ley Orgánica española 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Su validez está siendo puesta en entredicho por parte de algunos colectivos y partidos políticos que esgrimen apasionadamente las razones de su injusticia hacia los varones. Por otro lado, el gobierno inglés acaba de lanzar un nuevo proyecto legislativo que enmienda la Ley de 2004 sobre Violencia Doméstica, Delitos en el Hogar y sus Víctimas de Inglaterra y Gales, por no cubrir esta última las expectativas que demandan desde hace años los colectivos de mujeres del Reino Unido, que se han constituido en el estandarte de lucha contra este problema. Panoramas contrapuestos estos, que, precisamente, hacen que el estudio que aquí se expone (publicado en el número 71 de la Revista de Llengua i Dret) —y que examina ambas leyes— no contemple un análisis puramente léxico-sintáctico, sino el potencial de emoción que yace en su verbalización. Y es que, tradicionalmente, los estudios sobre las relaciones derecho-lenguaje han abogado por la concepción del discurso jurídico como un instrumento altamente impersonal y monológico, exento —como discurso de autoridad que concede derechos y prescribe y castiga conductas antisociales— de sentimiento. Sin embargo, el presente análisis se asienta sobre premisas y patrones de estudio diferentes, más actuales, que conciben el lenguaje jurídico como un ejercicio dialógico, de interpersonalidad (véase, por ejemplo, Miller, 2002 y 2004; Breeze et al., 2016). Según estos, en el contexto de la comunicación legislativa, el emisor —en este caso, la autoridad— entabla un proceso comunicativo con sus receptores —los ciudadanos— en el que existe un ejercicio sinérgico, de empatía, dirigido a legitimar el papel hegemónico que dichos receptores tienen en las sociedades democráticas (Simpson y Mayr, 2010). Pues si alguien duda de que el derecho mueve pasiones, no tiene más que observar cómo las resoluciones judiciales en el caso de La Manada han dado lugar a un reguero de coléricas réplicas en redes sociales, o cuál ha sido la respuesta tajante de la ciudadanía ante las sentencias emanantes de las tramas de corrupción. Así, y, en suma, este estudio se fundamenta sobre la convicción de que el derecho hoy en día no puede mantenerse aislado del diálogo que parecen querer entablar los sujetos legales con la ley, sino que a estos se les ha de “convencer” de que esta les beneficia, por lo que su textualización debe estar dirigida no solo a prescribir, sino a persuadir; no solo apelar al ethos, sino al pathos de dichos sujetos.

Llegeix més »