La realidad lingüística en Extremadura – Daniel Gordo

1. Introducción
En la actualidad en Extremadura conviven con el castellano otras tres modalidades lingüísticas, pero en un estado de diglosia tan avanzado que todas ellas se encuentran en grave peligro de extinción. Hoy por hoy, los hablantes puros son escasos y de edad media o avanzada —exceptuando el caso de la fala—, y la transmisión generacional se sigue dando con generalidad solo en un puñado de municipios. Estas lenguas minoritarias son el portugués rayano (português raiano), la fala del Valle de Jálama (fala do Val de Xálima) y el extremeño (estremeñu).

Las tres lenguas están reconocidas como tales por parte de organismos internacionales de la talla de Consejo de Europa, UNESCO o SIL International, así como de diversas instituciones académicas europeas referentes en la materia como la Universidad de Ámsterdam.

Desde el Órganu de Siguimientu i Cordinación del Estremeñu i la su Coltura (OSCEC) estamos trabajando a partir del año 2011 para dotar a la lengua extremeña de mayor presencia social y reconocimiento por parte de las instituciones educativas y culturales. La uniformización cultural y lingüística promovida por el Estado ha convertido al español en la lengua popular de la Extremadura moderna, esto pese a que, hasta el siglo XIX, el castellano era la lengua culta —o fina— de los profesores, los funcionarios, los terratenientes o los médicos, mientras que las clases populares se expresaban cotidianamente en extremeño, fala o portugués rayano. Todo esto, junto al sentimiento de inferioridad cultural infundido a los campusinus, ha provocado un masivo trasvase de hablantes hacia el idioma de Cervantes, sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX.

Salvaguardar el rico patrimonio oral de la Comunidad es una necesidad que hemos considerado prioritaria para la supervivencia de la cultura extremeña. Desde OSCEC hemos desarrollado normas y materiales que sirvan de base para el aprendizaje y el estudio del idioma extremeño, y que serán ampliados con el tiempo.

En lo que se refiere a la fala, han sido asociaciones y colectivos como A nosa fala o U lagartu verdi los que han desarrollado esta labor. En el caso del portugués rayano es la asociación Além Guadiana la que ha venido trabajando en los últimos años.

1.1 Número de hablantes
Ethnologue hablaba en sus datos de 1995 de 200.000 hablantes, con un número potencial de hasta 500.000. Puede, en efecto, haber 200.000 personas que lo utilizan pero sin ser conscientes de hacerlo porque simplemente piensan que hablan mal castellano. Consideramos que si hubiera 200.000 hablantes conscientes de extremeño no sería una lengua en peligro de extinción. Se trata de un caso muy evidente de diglosia.

A la luz de nuestro trabajo en OSCEC y a falta de estadísticas fiables, el Órgano estima que existe una considerable masa de hablantes en el noroeste de la Comunidad Autónoma y localidades colindantes de la provincia de Salamanca, de menores competencias cuanto más jóvenes y más urbanos. Esta densidad de palrantis se proyecta hacia el este, hasta Tierras de Talavera y el sur de la provincia de Ávila.
Al sur del Tajo, el idioma se encuentra más debilitado y sus hablantes, debido al menor aislamiento geográfico a lo largo de la historia, poseen menor conciencia de usar una lengua distinta del castellano y emplean variedades más castellanizadas a nivel fonético. La lengua se usa siempre en el contexto familiar o en los oficios tradicionales, y es raro oírla fuera de estos ámbitos. Los naturales de cada lugar, siendo pocos los monolingües, cambian al castellano para dirigirse a un forastero, o cambian de registro en el caso de hablar un castellano trufado de extremeñismos.

Es decir, se puede estimar en 10.000 el número de personas que son conscientes de estar hablando algo que no es castellano aunque suelan denominarlo con alguna de las variantes locales que veremos más adelante.

Según los últimos datos disponibles, Extremadura tiene una población de 1.065.000 habitantes. Una vez restados los habitantes de zonas del portugués rayano (unos 10.000) y la fala (otros 10.000), estamos hablando de un porcentaje aproximado del 1% de personas que lo utilizan habitual y conscientemente, pero siempre en el contexto familiar y de cercanía. Por tanto, en conjunto, solo un 3% de la población hablaría alguna de las lenguas minoritarias de Extremadura.

El mapa 1 describe la diversidad lingüística en Extremadura mediante colores que indican las zonas donde se hablan las lenguas minoritarias de Extremadura.
Mapa 1. Diversidad lingüística en Extremadura

Si hablamos de competencias pasivas, las estimaciones no son tan escasas. En todas las zonas indicadas en verde oscuro en nuestro mapa de trabajo (ver mapa 1) hemos podido constatar que más del 40% de nuestros interlocutores entienden el extremeño. Esto es debido no solo a la cercanía genética y la influencia histórica del castellano, sino también al recuerdo del habla de familiares mayores o fallecidos y a la proximidad léxica y prosódica del castellano popular de Extremadura.

En cuanto a la comprensión lectora, esta es prácticamente nula en la población que no se dedica específicamente a escribir, cantar o componer en extremeño y que analizaremos más adelante. La excepción la constituyen pueblos como La Serraílla y otros al norte del Tajo, donde el habla lleva tiempo empleándose en la rotulación pública y la literatura popular. Solo los nuevos estudiantes lo están aprendiendo de forma oral y escrita.

Lo comentado sobre el extremeño en cuanto a competencias pasivas es aplicable al portugués rayano y oliventino. Es decir, solo las personas más mayores lo emplean. En el mapa se pueden ver las zonas del dominio tanto del oliventino como del rayano.

En cuanto a la fala, en cambio, sí se puede decir que el 90% de la población la emplea con asiduidad y el 100% la entiende. El problema, en este caso, viene más por el escaso número total de habitantes y por la fuerte despoblación que sufren estas tres localidades, al igual que el resto de Extremadura. Por el contrario, dado que no se enseña, no se ha adoptado ninguna ortografía por lo que la transmisión escrita sigue quedando más bien en el ámbito privado.

1.2 Extensión geográfica
El extremeño es una lengua minoritaria vernácula cuyos rasgos se han dado históricamente en Extremadura y algunas comarcas limítrofes con ella, en Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Tiene continuidad dialectal con el asturleonés. La relación con el asturleonés —dentro del romance íbero-occidental— ya se documenta en las obras de autores como Menéndez Pidal, Manuel Alvar o Emilio Alarcos Llorach.

El extremeño se ha hablado históricamente en el resto del territorio extremeño como parte del dominio asturleonés en sus distintas variedades locales. Así pueden encontrarse hablantes con distintos grados de competencia en Sierra de Gata, Las Hurdes, La Vera, Valle del Alagón, Riberos del Tajo-Alagón, Riberos del Tajo-Almonte, Valle del Jerte, Valle del Ambroz, Monfragüe, Ibores, Montánchez, Los Baldíos, Lácara, Villuercas, Vegas Altas, Vegas Bajas, Tierra de Barros, Sierras del Suroeste, Tentudía, La Serena, La Siberia o La Campiña Sur. También se habla una variedad a medio camino entre el extremeño y el portugués alentejano en la villa portuguesa de Barrancos, en la frontera lusa con Extremadura y la zona extremeñoparlante de Huelva (Sierra de Aracena y Andévalo). Seguramente por la gente que allí se refugió a causa de la Guerra Civil. Recibe el nombre de barranquenho y se le asigna el mismo código internacional ISO 639-3 que el extremeño, es decir, EXT.

Desarrollando el punto anterior, indicaremos que el portugués que hemos denominado oliventino se habla en Olivenza, sus pedanías y Táliga, que pertenecieron a Portugal hasta 1801. El denominado más concretamente como rayano se habla en varias pedanías de La Codosera, San Vicente y Valencia de Alcántara, así como en los municipios de Cedillo y Herrera de Alcántara.

La conocida como fala se habla en tres municipios de la Sierra de Gata, Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo, así como en la pedanía de Eljas, El Soto.

1.3 Denominaciones
Como decíamos, debido al avanzado estado de diglosia, en la mayoría de los casos nos encontramos una denominación local o comarcal para el extremeño: chinato, poblanchino, hurdano… si bien es cierto que, muchas de ellas, tienen peculiaridades que hacen que las consideremos no solo como denominaciones locales, sino como variedades dialectales de la lengua extremeña.

Estas diferencias entre las diversas variedades comarcales las reflejamos en el mapa de los dialectos históricos (ver mapa 2). Aunque debe actualizarse conforme a nuevos datos, es más exacto que los que pueden encontrarse en cualquiera de los ámbitos académicos de Extremadura. Tenemos así, por ejemplo: hurzanu, garrovillanu, serragatinu, serraillanu, chinatu, poblanchinu, veratu, rebollanu…

El mapa 2 refleja la variedad dialectal de la lengua extremeña y el dominio histórico de las lenguas asturleonesas.
Mapa 2. Mapa dialectal de la lengua extremeña y dominio histórico de las lenguas asturleonesas

El extremeño se habla tanto en el norte como en el sur y se encuentra más puro cuanto más apartada está la localidad en que se habla. Dado que el idioma se encuentra apartado del espacio público, no existe un dialecto predominante ni una variedad estándar (sí algunas comarcales o locales).

Otro glotónimo habitual para el extremeño es el de castúo, una denominación acuñada por el poeta extremeño Luis Chamizo, natural de Guareña, en las Vegas Altas. Cuando en 1921 publicó su libro de poemas El Miajón de los Castúos, en el que buscaba reflejar el habla tradicional, Chamizo definió el término castúo como “castizo, mantenedor de la casta de labradores que cultivaron sus propias tierras”. Es decir, la palabra castúo no tenía connotaciones lingüísticas y con ella Chamizo se refería a los labradores y a su modo de vida: “son assina los cachorrus duna raza de castúus labraoris estremeñus.” Pese a ello, con el tiempo esta se ha hecho popular en Extremadura para designar la lengua extremeña en sus distintas variedades locales y comarcales, tanto las del norte (a veces referidas como altoextremeño) como las del sur (bajoextremeño). El término sería equivalente al de bable para el idioma asturiano, siendo así una voz que usan normalmente los hablantes de castellano para referirse al idioma extremeño. En definitiva, el autoglotónimo tradicional general es el de estremeñu.

Algo similar ocurre con el portugués de Extremadura. Como hemos comentado, en Olivenza (Olivença) y Táliga (Tálega) se conoce como portugués mientras en la zona indicada desde La Codosera (La Cosera) hasta Herrera de Alcántara (Firrera) se le asigna el nombre de rayano aunque los autoglotónimos tienden a ser locales, como es el caso del cedilhanu de Cedillo (Cedilho) o el firrereñu de Herrera de Alcántara (Firrera), cuando no despectivos, como el caso del término portuñol empleado en toda esta zona comentada.

En cuanto a la fala, tiene su propia denominación en cada uno de los tres municipios mencionados. Así, la fala es conocida como lagarteiru en Eljas (As Ellas), valverdeiru o chapurreau en Valverde del Fresno (Valverdi du Fresnu) y mañegu en San Martín de Trevejo (Sa Martín de Trevellu).

 

2. Situación administativa y reconocimiento

2.1 Marco legal estatal
La actual Constitución Española de 1978 manifiesta lo siguiente en su artículo 3.3:

La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.”

Por otro lado, el Estatuto de Autonomía de Extremadura nos dice en su artículo 9.1.47:
Cultura en cualquiera de sus manifestaciones. Patrimonio histórico y cultural de interés para la Comunidad Autónoma. Folclore, fiestas y tradiciones populares. Protección de las modalidades lingüísticas propias. Academias científicas y culturales de Extremadura.”

En Extremadura la única lengua oficial es el castellano. Las modalidades lingüísticas a que se refiere el citado artículo del Estatuto son el extremeño, la fala y el portugués rayano.

La Junta de Extremadura, en virtud del artículo 3.3 de la Constitución Española y del artículo 9.1.47 del Estatuto de Autonomía de Extremadura, debe proteger las modalidades lingüísticas propias de Extremadura. Para ello debe desarrollar un marco legal que reconozca y recoja el plurilingüismo en extremeño, portugués rayano, fala y castellano en la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Una vez establecido este marco legal autonómico, el artículo 3.2 de la propia Constitución Española insta a las diversas comunidades autónomas a reflejar en su Estatuto la cooficialidad de estas modalidades. En el caso de Extremadura ninguna de las tres modalidades referidas tiene el estatus de cooficialidad.

2.2 Marco legal internacional
La Carta europea de las lenguas regionales o minoritarias (CELROM) del Consejo de Europa, firmada por el Estado español en 2001 y que reconoce las tres lenguas minoritarias de Extremadura desde 2019, establece que los gobiernos competentes en el ámbito territorial correspondiente a dichas lenguas (La Junta de Extremadura, en nuestro caso, tal y como establece el artículo 9.1.47 anteriormente citado) deberían tomar medidas concretas y prácticas para facilitar y promover el uso de estas lenguas en la vida pública y que se garantice su enseñanza como parte de los planes de estudio que se siguen en dichos territorios.

2.3 Reconocimiento internacional
Diversos organismos internacionales reconocen al extremeño como lengua y le asignan un código propio. Entre ellos:

UNESCO: En su Atlas de las lenguas del mundo en peligro menciona al extremeño dentro del tronco asturleonés, y lo muestra como ‘definitivamente en peligro de extinción’ ya que su transmisión es solo oral.

Consejo de Europa: En el quinto informe acerca de la aplicación de la CELROM se reconoce al extremeño como lengua minoritaria y se pregunta por su estado actual.[1]

SIL International: Este organismo americano asigna el código EXT a la lengua extremeña conforme a la norma ISO 639-3.

Ethnologue: Para Ethnologue, el extremeño es una lengua con 200.000 hablantes y un número potencial de 500.000 según datos de 1995.

Wikipedia: El hecho de tener este código propio, EXT, permite que exista una versión de Wikipedia en lengua extremeña.

2.4 Reconocimiento a nivel estatal y autonómico
Como hemos visto, en el caso de Extremadura ninguna de las tres modalidades referidas tiene el estatus de cooficialidad. La única medida de protección lingüística que ha tomado la Junta de Extremadura ha sido la de conceder a la fala la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) pero no se ha avanzado en su protección y desarrollo en el Valle de Jálama, en la Sierra de Gata.

Ninguna medida, por tanto, en lo que se refiere al extremeño o al portugués rayano. Es decir, no se han redactado ni promulgado leyes al respecto ni se han hecho campañas de promoción o concienciación de ningún tipo. Tampoco se ha planteado la creación de ningún órgano u observatorio lingüístico pese a que, por ejemplo, existe un Observatorio Extremeño de la Cultura. Del mismo modo, no hay ningún tipo de medida ni apoyo institucional desde las diputaciones provinciales de Cáceres y Badajoz.

2.5 Reconocimiento a nivel municipal
En ningún municipio de Extremadura es oficial el uso de ninguna de las tres modalidades lingüísticas propias de Extremadura, ni siquiera en Valverde del Fresno, Eljas o San Martín de Trevejo, donde, como hemos visto se habla la fala. En San Martín de Trevejo (Sã Martin de Trevellu) están todas las calles e indicadores rotulados en bilingüe fala/castellano. En Eljas (As Ellas) las calles están rotuladas en lagarteiru y en Valverde del Fresno (Valverdi du Fresnu) hay numerosos rótulos bilingües.

En el caso del extremeño ningún municipio ha aprobado moción u ordenanza alguna para la defensa o promoción de la lengua extremeña. Tan solo se encuentran rótulos de forma habitual en Serradilla (La Serraílla) o rótulos aislados en localidades como en Barrado (El Barrau). En muchos otros municipios se empiezan a usar frases y palabras como elemento decorativo, como es el caso de Carcaboso (El Carcavosu), mientras que otros, como Madrigal de la Vera (Mairigal), empiezan a emplearlo para parte de sus programas de fiestas. El único lugar en el que el extremeño se emplea en rotulaciones oficiales es en la comarca salmantina de El Rebollal, donde también hablan extremeño, aunque localmente lo denominan palra del Rebollal o leonés meridional.

2.6 Sistema educativo
La lengua extremeña no tiene ningún tipo de presencia oficial en el sistema educativo de Extremadura. Hasta época bien reciente tenemos constancia de castigos en las aulas de forma habitual por el empleo de la lengua extremeña. Hasta los años 70 se llegaba incluso al castigo físico por ello.

Por otra parte, es conocido en los ambientes culturales y educativos que en los años 80 la Consejería de Educación manejó informes sobre la cuestión lingüística que simplemente fueron olvidados en un cajón.

El resultado es que ni siquiera la cultura extremeña tiene su espacio en las escuelas. Es por ello que recientemente se ha puesto en marcha una iniciativa popular con el objetivo de reintroducir esta ‘Semana de Extremadura en la Escuela’.

En el plano exclusivamente lingüístico, desde OSCEC hemos emprendido diversas acciones para introducir, en la medida de nuestras posibilidades, la lengua en el sistema educativo.

Además de nuestra labor desde OSCEC, nos consta que, por cuenta propia, algunos Centros de Profesores y Recursos (CPR) empiezan a organizar cursos para formar al profesorado en torno a la cultura extremeña pero, por el momento, sin incluir el patrimonio lingüístico. Asimismo, tenemos testimonios de profesores y maestros que, por su cuenta, han tratado de introducir la cuestión lingüística en sus contenidos.

2.7 Las lenguas de Extremadura en la Universidad de Extremadura
No hay en la Universidad de Extremadura un área dedicada al estudio de la realidad lingüística extremeña, es decir, no ya al extremeño sino tampoco a la fala y al portugués rayano, que se analizan dentro del Área de Filología Portuguesa. Del mismo modo que existen departamentos de Filología Alemana, Árabe, Francesa o Italiana, al menos dentro del Departamento de Filología Hispánica y Lingüística General, debería haber un área dedicada a las lenguas propias de Extremadura.

La postura oficial de la Universidad de Extremadura al respecto es que:

– El extremeño es una lengua muerta.

– Los extremeños han elegido libremente hablar castellano.

Resulta evidente que cuando un pueblo abandona su cultura ese proceso, la aculturación, nunca es voluntario. Además, la fala, el extremeño y el portugués rayano, tal como dicen los organismos internacionales citados anteriormente, no está muerto sino en peligro de ello por estar fuertemente acomplejado. Es decir, la diglosia. Según parece, son estos dos, la aculturación y la diglosia, conceptos que la Universidad de Extremadura prefiere ignorar.

 

Daniel Gordo
Presidente del Órganu de Siguimientu i Cordinación del Estremeñu i la su Coltura (OSCEC)


[1] Se puede consultar el siguiente enlace del Ministerio de Política Territorial y Función Pública: http://www.mptfp.es/portal/politica-territorial/autonomica/Lenguas-cooficiales/Consejo-Europa-Carta-lenguas/ConsejoEuropa.html

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